Día 6173 o soledad

Daban las siete en el reloj. Con él, las primeras hebras de luz traspasaban la fría ventana, al tiempo que estas acariciaban cálidamente el mortecino rostro del señor. Un pájaro cantor se posa sobre el alfeizar de la cristalera, descansa, remolonea, y tras esto emite un suave sonido, dulce y melodioso, que llena de vida los últimos momentos del cadáver sobre la cama.

Aún con los ojos abiertos, mirando al cielo, al desvanecer de las estrellas, acepta su cruento destino, y con cierto dolor intenta recordar. Recordar el momento en el que decidió la soledad, para poder así maldecirlo. Esclavo de sí mismo persiguió una única ambición , la cual no le traería más que decepción. Sí, obtuvo una riqueza,  pero su alma se empobreció. Sí, obtuvo placer durante los primeros instantes, pero tras esto su carne se aborreció. A partir de aquel evento fue capaz de realizar cualquier cosa, la más grande proeza estaba a su alcance, pero no tenía con quién compartirla.

Cierra los ojos, deja de ver la vida, pero no de sentirla, pues aquel pájaro alejaba la muerte con su canción. Los divagajes del pasado se detuvieron, lo importante es el aquí y ahora, el fugaz presente que continuamente escapa a las tierras del ayer.Aquel hombre tenía una fortuna, una fortuna inútil, pues no le podía curar la enfermedad, la carne, y desde luego no le podía curar el alma.Inútil , pues no será usada ni para el bien ni para el mal. Inútil, pues no hay pareja a la que se le pueda dar, hijo que pueda heredar, ni amigo a quien regalar. Entonces piensa en darlo a la caridad, en último acto de vida servir a la sociedad, pero ya no hay deseo que valga, ni fuerza capaz de moverlo.

Consciente el hombre de que el pájaro entona su último silbido su debilitada mente se adentra en el incierto terreno del porvenir. ¿Qué será mañana de su carne? Comida de insectos, seguro.¿ Mas qué sera mañana de su ser? ¿Polvo? ¿Resquicios de un apenado pasado? ¿El  simple recuerdo de un ser querido? No, eso no. Tal vez no sea nada. Tal vez para ser algo una vez muerto haya que serlo a través de alguien. De una cosa está seguro, nadie se acordará de él, pasará el tiempo y como tantos otros no será nada, ni polvo, ni resquicios de un apenado pasado, ni el recuerdo de un ser querido…

El sonido se detiene, las estrellas se desvanecen, el tiempo vuela. Se escucha un último aleteo.Soledad, silencio.

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